la década prodigiosa

Archivo mensual: noviembre 2018

Hoy hablamos de moda, de moda a la hora de vestir y en especial de las formas, costumbres y ropas que hemos usado en las celebraciones especiales. Sobre todo lo dedico a las bodas ya que uno de mis mejores amigos se nos casa a la cuarentuna bien avanzada. Una celebración que va a tener gracias a una estupenda sastrería especializada especialmente agradecerles a trajes de novio barcelona la dedicación y profesionalidad que han demostrado.
Pero vamos a lo que estábamos diciendo. Cuando pensamos en este tipo de celebraciones lo primero que nos viene a la cabeza son esos velos sobre un traje blanco maravilloso y un traje de novio muy, muy sobrio, muchas veces negro… un poco de luto que en otro tipo de actos nos asustaría un poco. En los años setenta se empezó a ver color en este tipo de ceremonias. Algunos colores dorados tuvieron cierto auge, movimientos diferentes a las tradicionales levitas de “pingüino”. Además también se empezaron a ver algún que otro color en las solapas o trajes de ellos. Sobre todo en las américas, del norte y del sur, las camisas crecieron en repujados y bordados imposibles, con mangas sobresalientes y con gemelos de gran tamaño.
Una vez llegados los años ochenta, no digo que pasásemos a lo que podríamos llamar normalidad, pero se regularizaron bastante los trajes de ellos. Se diversificaron los sombreros, que nunca tuvieron una predominancia en todos los lados, y se veía varios tipos de estos extras de la ropa de ellos. Pero vinieron las hombreras, tan de moda en esa época, ellos y ellas iban a las ceremonias con unos extras que tuvieron su culminación máxima expresión en los mediados de década.
Los noventa fueron muy planos en general, aunque muy en los primeros noventa y noventa y uno hubo un repunte con algún que otro color más atrevido. Incluso hubo algún diseñador que se atrevió con colores derivados del Acid House, pero que tuvieron muy poco éxito. Finalmente a finales de la década de los noventa y primeros dos mil, vemos que hay una vuelta a anteriores modelos. Incluso en ciertas “clases sociales” volvimos a ver uniformes de militar…. Aunque no tuviesen relación con el estamento militar, curioso cuando menos. En cuanto a colores vemos que hay mucha mayor variación de colores y formas en los trajes, sin ser tan rígidas las formas. Han llegado, y parece que para quedarse, algunos reflejos en los trajes de ellos y los excesos muchísimo más contenidos en general.

Cómo hemos cambiado, el paso de los años es algo que nos pasa desapercibido en nuestro constante día a día. Si recordamos los momentos vividos, las ropas, los coches que usábamos o incluso esos muebles de dormitorio que estaban de moda hace tiempo. Las modas cambian mucho, más de lo que nos queremos dar cuenta. Aunque si que hay una cosa cierta en la gran mayoría de las veces, un buen producto, un buen diseño perdura en el tiempo, aunque siempre hay excepciones.
En las viviendas teníamos más cambios, empezábamos a tener mueble de diseño en casi todas las casas, muebles de tubo con estanterías de cristal, abanicos gigantes en las paredes y nuevos usos para nuestros muebles. Empezaron a llegar módulos, sustituyendo a las librerías de toda la vida, eso trajo que cupiesen televisores mayores. Los sofás de gran tamaño y más cómodos también llegaban poco a poco.
Una de esas modas que han pasado son las hombreras, hombreras enormes, colores eléctricos que se mezclaban de maneras casi imposibles, acompañados de calzado inimitable. O llevabas un zapato mínimo o grandes tacones kilométricos, todo para destacar sobre los de alrededor. La ropa deportiva estaba dominada por esos chandals de fibra con colores luminosos, verdes, rosas, naranjas… todo mezclado.


Los pelos que llevábamos eran también muy poco sutiles, cardados enormes, tupés y gominas nos acompañaron por casi quince años. Aunque es cierto que en toda américa la moda de los cardados en las mujeres se mantuvo mucho más, especialmente en los USA nos trajeron peinados en las principales actrices que nos hacían replantearnos las leyes físicas más básicas.
Los coches que se veían en las carreteras también estaban muy acorde a estas modas. Empezábamos a recibir ayudas electrónicas, aunque hoy las consideraríamos simples indicadores o incluso estupideces. Pero mira que molaba ver el Seat Fura y sus leds del económetro… cómo subían las luces cuando acelerábamos, aunque no nos dijese los litros que consumíamos de más al acelerar. O esos Citroen que al arrancar se elevaban gracias a su suspensión hidráulica.
Que levante la mano el primero que se acordaba de muchas de estas cosas, de esos aparatos que teníamos, que hace unos años nos parecían básicos en las casas y que hoy se están convirtiendo en rareza … un teléfono fijo… ¿quién nos iba a decir que no tendríamos en las casas un teléfono fijo en casa? ¿Difícil verdad? Un teléfono, con internet, correo electrónico, etc, etc y en el bolsillo. Lo dicho, cómo hemos cambiado