la década prodigiosa

Archivo mensual: enero 2019

Ahora que tenemos la inmediatez de la red, donde se ha hecho habitual, se ha normalizado la votacion interactiva de una manera sencilla se nos hace un poco raro que no hace tanto esto no era sencillo ni fácil. En otras épocas se requerían llamadas telefónicas a servicios más o menos automatizados, o incluso usar el correo postal. Esto hacía que fuese un proceso lento y tedioso, que además daba lugar a que la gente hiciésemos cábalas sobre cómo quedaría estas votaciones o valoraciones.


En los primeros años de las cadenas privadas se rumoreó que iban a ponerse servicos de votaciones, algo de interactividad en esa Tv nuestra. Incluso algo tan “barroco”, hoy en día nos parece algo casi del medio evo este servicio, cómo fue el Teletexto, empezaba a entrar en los hogares españoles. Pero claro, este era unidireccional, solamente funcionaba en una dirección, aunque en otros países este servicio ya estaba implementando servicios de votaciones interactivas bastante desarrollados para los primeros años ochenta.
Pero cambiamos de década y en España el grupo italiano de televisión de Paolo Vasile nos presentó a Hugo, un simpático troll que servía de conductor de un programa de televisión en Telecinco. Este programa se llamaba el TELECUPÓN y nuestro querido Hugo tenía su pequeño espacio con el que podíamos interactuar. ¡el personaje se controlaba desde casa usando las teclas del teléfono!
La gran Carmen Sevilla, con su simpatía habitual salía al plató y mientras nos explicaba a su manera la dinámica del concurso.
El objetivo del juego era manejar con las teclas del teléfono a Hugo y liberar mediante movimientos a su familia, esta había sido secuestrada por una malvada bruja. Los primeros momentos del juego consistían en conducir a Hugo en una vagoneta esquivando trenes y vías muertas. Luego teníamos un segundo nivel, Hugo se subía a un avión y debía recoger globos y esquivar nubes de. El final del juego era el enfrentamiento con la malvada bruja, una batalla que no era más que una simple prueba de azar: elegías una cuerda entre cuatro y ganabas o perdías, así de simple pero increíblemente divertido.

En si había muy poca interactividad y costaba muchísimo controlar dicho juego. A todos nos parecía muy complicado controlar aquello, pero lo novedoso del sistema y que los más pequeños nos encantan tradicionalmente el control de aparatos electrónicos hizo que fuese uno de esos momentos estelares de la televisión Española.