la década prodigiosa

Cómo hemos cambiado, el paso de los años es algo que nos pasa desapercibido en nuestro constante día a día. Si recordamos los momentos vividos, las ropas, los coches que usábamos o incluso esos muebles de dormitorio que estaban de moda hace tiempo. Las modas cambian mucho, más de lo que nos queremos dar cuenta. Aunque si que hay una cosa cierta en la gran mayoría de las veces, un buen producto, un buen diseño perdura en el tiempo, aunque siempre hay excepciones.
En las viviendas teníamos más cambios, empezábamos a tener mueble de diseño en casi todas las casas, muebles de tubo con estanterías de cristal, abanicos gigantes en las paredes y nuevos usos para nuestros muebles. Empezaron a llegar módulos, sustituyendo a las librerías de toda la vida, eso trajo que cupiesen televisores mayores. Los sofás de gran tamaño y más cómodos también llegaban poco a poco.
Una de esas modas que han pasado son las hombreras, hombreras enormes, colores eléctricos que se mezclaban de maneras casi imposibles, acompañados de calzado inimitable. O llevabas un zapato mínimo o grandes tacones kilométricos, todo para destacar sobre los de alrededor. La ropa deportiva estaba dominada por esos chandals de fibra con colores luminosos, verdes, rosas, naranjas… todo mezclado.


Los pelos que llevábamos eran también muy poco sutiles, cardados enormes, tupés y gominas nos acompañaron por casi quince años. Aunque es cierto que en toda américa la moda de los cardados en las mujeres se mantuvo mucho más, especialmente en los USA nos trajeron peinados en las principales actrices que nos hacían replantearnos las leyes físicas más básicas.
Los coches que se veían en las carreteras también estaban muy acorde a estas modas. Empezábamos a recibir ayudas electrónicas, aunque hoy las consideraríamos simples indicadores o incluso estupideces. Pero mira que molaba ver el Seat Fura y sus leds del económetro… cómo subían las luces cuando acelerábamos, aunque no nos dijese los litros que consumíamos de más al acelerar. O esos Citroen que al arrancar se elevaban gracias a su suspensión hidráulica.
Que levante la mano el primero que se acordaba de muchas de estas cosas, de esos aparatos que teníamos, que hace unos años nos parecían básicos en las casas y que hoy se están convirtiendo en rareza … un teléfono fijo… ¿quién nos iba a decir que no tendríamos en las casas un teléfono fijo en casa? ¿Difícil verdad? Un teléfono, con internet, correo electrónico, etc, etc y en el bolsillo. Lo dicho, cómo hemos cambiado