la década prodigiosa

JUGUETES

Existen juguetes de viene y va, de éxito desproporcionado y lucrativo con un alcance global que rompe estadísticas y records que además marca época y queda registrado en las retinas y recuerdos de aquellos que los disfrutaron en su día.El famoso Yo-Yo Russell es uno de estos, un éxito de juegos imperecederos, que resisten modas y evoluciones y reaparecen con fuerza con cierta periodicidad, convirtiéndose en mitos atemporales compartidos por generaciones de padres, hijos y abuelos. Tal es el caso de las peonzas, las chapas, las canicas, o el tema central de todo este tinglao que habéis tenido la magnífica idea de glorificar, el YO-YÓ Russell.

Como buen ochentero de pro, yo viví la era de gloria de la marca americana de marras RUSSELL. Yo-yos ya existían de muchos tipos, fabricantes y modelos, pero amigo, si de verdad querías alcanzar ciertos objetivos sociales y despuntar victorioso en esa profunda lucha de egos que eran los recreos escolares de 30 minutos rigurosos de duración legal, lo mínimo a lo que debías ceñirte era a hacerte con un auténtico Russell.

Anuncio de la TV Danesa

Aquí, en España,  los Russell pegaron con fuerza y numerosas fábulas y leyendas urbanas crecieron en torno a este sin par objeto de deseo. Pero no creais que solamente fué aquí, el Russell  fué un fenómeno mundial. A día de hoy, una vez incrustados en el maravilloso cibermundo de la autopista de la información, uno puede contrastar o desmentir muchos de ellos.

Con respecto a las categorías, por ejemplo. O lo que es lo mismo, el “número de estrellas”… Un servidor hizo época con su Russell “Tres Estrellas” Profesional……un autentico engendro de alta tecnología plástica de PVC opaco en colores rojiblancos. Se trataba de un yo-yo de grosor medio-fino, con múltiple variedad de colores, gran manejabilidad y útil para los más complicados trucos de especialista. Trucos, he de decir, tales como el perrito, el columpio o el dormilón, que no me salieron en mi jodida vida “profesional”, pero de ilusión se vivía amiguetes.

yo yo Russel 3 estrellas

El famoso Yo-Yo Russell 3 estrellas

Se decía por aquel entonces que la marca americana Russell jerarquizaba sus yo-yos con estrellas de puntuación como una Guía Gastronómica Michelín cualquiera. Se hablaba desde los “Una Estrella” iniciáticos ideales para preescolares hasta los sofisticadísimos “Cinco Estrellas” poco comunes (yo de hecho no vi ni uno) sólo para auténticos aficionados expertos dispuestos a dejarse en tal monumento a la codicia yo-yera las pagas de tres domingos bisiestos.

A raíz de estos pocos datos difusos datados allá por el medievo, ayer mismo me dio por revisar esta vieja pasión, cotejando su rico folklore con datos y hechos contantes sonantes, con lo que San Google acabó por trasladarme espacialmente a este gentil redil de yoyofanáticos que a buen seguro puedan ayudarme en mi estudio.

En los parques y jardines de la época se hacian competiciones, en las cuales venian “expertos” profesionales que hacian una competición para todos los que queriamos participar y el premio era un Yo-Yo, cordajes e incluso fundas para nuestro pequeño trozo de plastico. El fenomeno fué mundial e incluso se unieron marcas de bebidas para hacer sus propios Russell como coca-Cola/Fanta.

yoyo russel fanta

Y “copias” de otros fabricantes tradicionales de todo el mundo, en nuestra España Comansi fué una de las que se decidieron a lanzar su “Yo-Yo”

yoyo comansi

Motoretta en versión verde

Motoretta en versión verde

Otro de esos recuerdos ochenteros que nos retrotraen a la década prodigiosa, la Motoretta de G.A.C marcó un antes y un después en lo que a bicicletas se refiere, fué la primera gran marca que apostó por una bici con “capacidades” de campo. La marca BH había sacado la bicicross casi a al vez, pero GAC dió primero.

 

motoretta 2

La Motoretta G.A.C era la bicicleta de los chicos malos del barrio. Cuando montabas en ella y el viento te daba en la cara, te sentías el rey de la calle, la autentica reyna de los billares del barrio.

Tenía algunas curiosas características e innovaciones técnicas muy avanzadas para la época. Por ejemplo el gran detalle de los muelles de la horquilla, tremendo pero INUTILES ja, ja, simplemente de adorno, si, de adorno, porque no hacían nada más que adornar, no servían como suspensión. También disponia de unos estupendos guardabarros cromados… que por cierto apenas cumplian su función. Tu te metías en todos los charcos del mundo pensando que estos dispositivos cumplirían la misión para la que fueron diseñados. En cambio obtenías una bonita mancha de barro en tu espalda y la consiguiente bronca al llegar a casa.

Otra increíble característica de esta máquina era su gran asiento en su segunda versión, la llamada Motoretta 2. En el podías llevar de paquete a algún amigo que no tuviera demasiado aprecio por sus testículos. Los que hayáis montado en la parte de atrás de una de estas Motoretas sabréis de lo que os hablo, pero básicamente el usuario de la parte trasera de esta maravillosa bici se veia deslizado hacia delante y acababa debajo del conductor. Para los que no, os diré que la mayoría de problemas de infertilidad, semen de mala calidad, espermatozoides vagos e impotencia que sufren algunos varones españoles, fueron provocados en su día por ir de paquete en una Motoretta.