la década prodigiosa

LA TELE

La primera vez que tuvimos TV interactiva en Espa√Īa

Ahora que tenemos la inmediatez de la red, donde se ha hecho habitual, se ha normalizado la votacion interactiva de una manera sencilla se nos hace un poco raro que no hace tanto esto no era sencillo ni fácil. En otras épocas se requerían llamadas telefónicas a servicios más o menos automatizados, o incluso usar el correo postal. Esto hacía que fuese un proceso lento y tedioso, que además daba lugar a que la gente hiciésemos cábalas sobre cómo quedaría estas votaciones o valoraciones.

Primeros a√Īos de la TV interactiva

En los primeros a√Īos de las cadenas privadas se rumore√≥ que iban a ponerse servicos de votaciones, algo de interactividad en esa Tv nuestra. Incluso algo tan ‚Äúbarroco‚ÄĚ, hoy en d√≠a nos parece algo casi del medio evo este servicio, c√≥mo fue el Teletexto, empezaba a entrar en los hogares espa√Īoles. Pero claro, este era unidireccional, solamente funcionaba en una direcci√≥n, aunque en otros pa√≠ses este servicio ya estaba implementando servicios de votaciones interactivas bastante desarrollados para los primeros a√Īos ochenta.

Pero cambiamos de d√©cada y en Espa√Īa el grupo italiano de televisi√≥n de Paolo Vasile nos present√≥ a Hugo, un simp√°tico troll que serv√≠a de conductor de un programa de televisi√≥n en Telecinco. Este programa se llamaba el TELECUP√ďN y nuestro querido Hugo ten√≠a su peque√Īo espacio con el que pod√≠amos interactuar. ¬°el personaje se controlaba desde casa usando las teclas del tel√©fono!
La gran Carmen Sevilla, con su simpatía habitual salía al plató y mientras nos explicaba a su manera la dinámica del concurso.
El objetivo del juego era manejar con las teclas del teléfono a Hugo y liberar mediante movimientos a su familia, esta había sido secuestrada por una malvada bruja. Los primeros momentos del juego consistían en conducir a Hugo en una vagoneta esquivando trenes y vías muertas. Luego teníamos un segundo nivel, Hugo se subía a un avión y debía recoger globos y esquivar nubes de. El final del juego era el enfrentamiento con la malvada bruja, una batalla que no era más que una simple prueba de azar: elegías una cuerda entre cuatro y ganabas o perdías, así de simple pero increíblemente divertido.

En si hab√≠a muy poca interactividad y costaba much√≠simo controlar dicho juego. A todos nos parec√≠a muy complicado controlar aquello, pero lo novedoso del sistema y que los m√°s peque√Īos nos encantan tradicionalmente el control de aparatos electr√≥nicos hizo que fuese uno de esos momentos estelares de la televisi√≥n Espa√Īola.

Nada que ver la televisión interactiva de hoy en día, pero siempre es interesane recordarlo

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