Cuando fuimos los mejores

la década prodigiosa

En los tiempos de la inmediatez que vivimos se nos hace raro que hubiese épocas en las que la ropa solamente fuese 100% estandarizada y que no tuviésemos prendas únicas o personalizadas. Solamente tiendas con diseños estáticos y todos iguales o muy parecidos. Hoy en día tenemos servicios estupendos de camisetas personalizadas online que en unos pocos clics podemos hacernos nuestro diseño favorito o acceder a modelos diferentes a cientos desde nuestra casa.
Hoy tenemos la suerte de tener unas tecnologías de conexión y de personalización de prendas con las que podemos hacernos nosotros mismos a un precio asequible y prácticamente de inmediato. ¿Quién nos lo iba a decir hace años? En apenas 24 horas podemos pasar de un simple dibujo a un diseño de camiseta único y sin movernos de casa.
Hace años esto solamente era posible si conocíamos alguna tienda de regalos o accesorios publicitarios, alguna imprenta o similar que nos diese acceso a los procesos de serigrafía en el mejor de los casos, porque si no… era materialmente imposible tener un diseño personalizado.
A mediados de los años ochenta se puso de moda el reciclado de prendas vaqueras, principalmente pantalones viejos jeans viejos que se desmontaban y se reutilizaban sus telas para hacer cazadoras vaqueras. La moda duró poco, yo creo que principalmente porque había que ser un buen patronista o modista/o para conseguir una buena chaqueta original.
También tuvimos unas ediciones limitadas de camisas “made in USA” que importaba la revista “Disco Play” de venta por catálogo. Estas camisas de moda, con sus hombreras y todo, eran lo más, pero al poco pasó la moda de las hombreras y no se reciclaron y dejaron de traer ropa. 
También nos personalizábamos la ropa con complementos, aparte de las típicas cadenas y medallas, que decir de los “Chinos de la suerte” o ya en los noventa los fido-dido (dependiendo la zona se llamaban de diferente manera) estas pulseras estaban hechas con tubitos de plástico, y aquellas chapas de mediados a finales de los ochenta. Empezaron en el movimiento heavy pero continuó con otros movimientos musicales más tecno, que decir del Acid House (con camisetas incluidas) y que poco a poco saturo las chupas de cuero y las vaqueras con dibujos o lemas.
Seguro que este post os trae a la memoria otras modas o personalizaciones de nuestra ropa. Todas prácticamente han sido repetidas años más tarde de una u otra manera y con más o menos éxito.
Cómo cambian los tiempos.

Regreso a casa con la luz de la mañana.
Mi madre dice:
¿cuándo vas a vivir como Dios manda?
Oh, madre querida,
no somos nosotras de las afortunadas.
Y las chicas, ellas quieren divertirse.
Oh, las chicas solo quieren divertirse.

El teléfono suena en mitad de la noche.
Mi padre grita:
¿qué vas a hacer con tu vida?
Oh, papá querido,
sabes que aún eres el número uno.
Pero las chicas, ellas quieren divertirse.

Eso es todo lo que realmente quieren,
un poco de diversión.
Cuando la jornada de trabajo termina,
oh, las chicas quieren divertirse,
oh, las chicas solo quieren divertirse.

-Las chicas quieren,
quieren divertirse, las chicas
quieren…-

Algunos chicos pillan una chica bonita
y la esconden del resto del mundo.
Yo quiero ser la que camina bajo el sol.
Oh, las chicas, ellas quieren divertirse.
Oh, las chicas solo quieren…

Eso es todo lo que realmente quieren,
un poco de diversión.
Cuando la jornada de trabajo termina,
Oh, las chicas quieren divertirse.
Oh, las chicas solo quieren divertirse.

-Las chicas quieren,
quieren divertirse, las chicas
quieren…-

Ellas solo quieren,
ellas solo quieren,
ellas solo quieren,
ellas solo quieren divertirse.
(bis)

Cuando la jornada de trabajo termina,
oh, las chicas simplemente, quieren divertirse,

En el tema «Memoria de jovenes airados» de Loquillo le vemos jugar a su deporte favorito con algunos de los mitos del deporte de la canasta de los años ochenta y primeros noventa, Epi, Solozabal, etc jugando al baloncesto con el bueno del Loco.


Sorprendentemente aún hoy hay gente que no sabe que el Rock and Roll nos quitó a una de las posibles estrellas del basket espaol. ¿Quién sabe donde habría llegado? 🙂

Ritchie Valens, nacido, Ricardo Esteban Valenzuela Reyes. Fue un cantautor y guitarrista de origen mexicano nacido en Estados Unidos. Un pionero del rock and roll y un precursor del movimiento chicano de rock, la carrera de Valens sólo duró ocho meses. Durante este tiempo, sin embargo, se anotó varios éxitos, en particular, «La Bamba», que originalmente es una canción popular mexicana de son jarocho que Valens transformó con un ritmo de rock y convirtió en un éxito en 1958, haciendo de Valens un pionero del movimiento de rock and roll de habla hispana

Ritchie Valens
Charles Hardin Holley (Lubbock, Texas, 7 de septiembre de 1936 – 3 de febrero de 1959), más conocido como Buddy Holly, fue un compositor y cantante estadounidense, uno de los más destacados pioneros del rock and roll.

Buddy Holly había roto con su banda, The Crickets, y su necesidad de dinero era apremiante. Junto a otras jóvenes figuras organizó una ajetreada serie de conciertos que había de llevarle por 24 ciudades del medio oeste americano en sólo tres semanas. El tour se prometía extenuante, pero aún había cabida para intercalar una repentina actuación en el Surf Ballroom de Clear Lake, Iowa, la noche del 2 de febrero.

La planificación de la gira había sido desastrosa, improvisando un calendario de fechas y ciudades que obligaba a recorrer un sinfín de kilómetros inútiles. Y para colmo, se había averiado la calefacción del autobús en que solían desplazarse los músicos. En pleno invierno. Frustrado por las adversidades logísticas y por su falta de calzoncillos limpios (la lavandería de Clear Lake estaba cerrada), Holly resolvió fletar una avioneta para volar esa misma madrugada al siguiente destino: Moorhead, Minnesota. Aquella decisión se demostraría fatídica.

Buddy Holly
Desgracia en cadena

Holly y su ‘troupe’ contrataron a un piloto joven e inexperto llamado Roger Peterson. Su avioneta tenía cabida para tres pasajeros, que debían pagar una tarifa de 36 dólares. En un principio, Holly iba a ser acompañado por los dos miembros de su banda, Tommy Allsup y Waylon Jennings. Sin embargo, Ritchie Valens nunca había volado en avioneta y le pidió a Allsup que le cediera su sitio. Valens, ganó su asiento en un asalto de cara o cruz.

The Big Bopper
La muerte de Buddy Holly, Ritchie Valens y Big Bopper (tragedia conocida como El día que murió la música. Así lo denominó Don McLean en su célebre canción ‘American Pie’, cuya letra se inspira en el suceso, un cúmulo de infortunios envuelto todavía hoy en un halo de enigmas y sospechas.) causó un gran impacto en su época. Las dramáticas fotografías del accidente del avión en Iowa dieron la vuelta al mundo.
Elvis Presley envió un telegrama de condolencia desde Alemania; a su entierro acudieron numerosos artistas y disc jockeys del momento; su féretro fue llevado por sus antiguos compañeros de The Crickets y por Phil y Don Everly; Eddie Cochran grabó una versión del tema Three stars en honor de sus camaradas muertos, además, su muerte significó el último gran mazazo que recibió el rock and roll, en una época en que ya había sido castrado por el establishment y convertido en un producto de consumo.

Ahora que tenemos la inmediatez de la red, donde se ha hecho habitual, se ha normalizado la votacion interactiva de una manera sencilla se nos hace un poco raro que no hace tanto esto no era sencillo ni fácil. En otras épocas se requerían llamadas telefónicas a servicios más o menos automatizados, o incluso usar el correo postal. Esto hacía que fuese un proceso lento y tedioso, que además daba lugar a que la gente hiciésemos cábalas sobre cómo quedaría estas votaciones o valoraciones.


En los primeros años de las cadenas privadas se rumoreó que iban a ponerse servicos de votaciones, algo de interactividad en esa Tv nuestra. Incluso algo tan “barroco”, hoy en día nos parece algo casi del medio evo este servicio, cómo fue el Teletexto, empezaba a entrar en los hogares españoles. Pero claro, este era unidireccional, solamente funcionaba en una dirección, aunque en otros países este servicio ya estaba implementando servicios de votaciones interactivas bastante desarrollados para los primeros años ochenta.
Pero cambiamos de década y en España el grupo italiano de televisión de Paolo Vasile nos presentó a Hugo, un simpático troll que servía de conductor de un programa de televisión en Telecinco. Este programa se llamaba el TELECUPÓN y nuestro querido Hugo tenía su pequeño espacio con el que podíamos interactuar. ¡el personaje se controlaba desde casa usando las teclas del teléfono!
La gran Carmen Sevilla, con su simpatía habitual salía al plató y mientras nos explicaba a su manera la dinámica del concurso.
El objetivo del juego era manejar con las teclas del teléfono a Hugo y liberar mediante movimientos a su familia, esta había sido secuestrada por una malvada bruja. Los primeros momentos del juego consistían en conducir a Hugo en una vagoneta esquivando trenes y vías muertas. Luego teníamos un segundo nivel, Hugo se subía a un avión y debía recoger globos y esquivar nubes de. El final del juego era el enfrentamiento con la malvada bruja, una batalla que no era más que una simple prueba de azar: elegías una cuerda entre cuatro y ganabas o perdías, así de simple pero increíblemente divertido.

En si había muy poca interactividad y costaba muchísimo controlar dicho juego. A todos nos parecía muy complicado controlar aquello, pero lo novedoso del sistema y que los más pequeños nos encantan tradicionalmente el control de aparatos electrónicos hizo que fuese uno de esos momentos estelares de la televisión Española.

Hoy hablamos de moda, de moda a la hora de vestir y en especial de las formas, costumbres y ropas que hemos usado en las celebraciones especiales. Sobre todo lo dedico a las bodas ya que uno de mis mejores amigos se nos casa a la cuarentuna bien avanzada. Una celebración que va a tener gracias a una estupenda sastrería especializada especialmente agradecerles a trajes de novio barcelona la dedicación y profesionalidad que han demostrado.
Pero vamos a lo que estábamos diciendo. Cuando pensamos en este tipo de celebraciones lo primero que nos viene a la cabeza son esos velos sobre un traje blanco maravilloso y un traje de novio muy, muy sobrio, muchas veces negro… un poco de luto que en otro tipo de actos nos asustaría un poco. En los años setenta se empezó a ver color en este tipo de ceremonias. Algunos colores dorados tuvieron cierto auge, movimientos diferentes a las tradicionales levitas de “pingüino”. Además también se empezaron a ver algún que otro color en las solapas o trajes de ellos. Sobre todo en las américas, del norte y del sur, las camisas crecieron en repujados y bordados imposibles, con mangas sobresalientes y con gemelos de gran tamaño.
Una vez llegados los años ochenta, no digo que pasásemos a lo que podríamos llamar normalidad, pero se regularizaron bastante los trajes de ellos. Se diversificaron los sombreros, que nunca tuvieron una predominancia en todos los lados, y se veía varios tipos de estos extras de la ropa de ellos. Pero vinieron las hombreras, tan de moda en esa época, ellos y ellas iban a las ceremonias con unos extras que tuvieron su culminación máxima expresión en los mediados de década.
Los noventa fueron muy planos en general, aunque muy en los primeros noventa y noventa y uno hubo un repunte con algún que otro color más atrevido. Incluso hubo algún diseñador que se atrevió con colores derivados del Acid House, pero que tuvieron muy poco éxito. Finalmente a finales de la década de los noventa y primeros dos mil, vemos que hay una vuelta a anteriores modelos. Incluso en ciertas “clases sociales” volvimos a ver uniformes de militar…. Aunque no tuviesen relación con el estamento militar, curioso cuando menos. En cuanto a colores vemos que hay mucha mayor variación de colores y formas en los trajes, sin ser tan rígidas las formas. Han llegado, y parece que para quedarse, algunos reflejos en los trajes de ellos y los excesos muchísimo más contenidos en general.

Cómo hemos cambiado, el paso de los años es algo que nos pasa desapercibido en nuestro constante día a día. Si recordamos los momentos vividos, las ropas, los coches que usábamos o incluso esos muebles de dormitorio que estaban de moda hace tiempo. Las modas cambian mucho, más de lo que nos queremos dar cuenta. Aunque si que hay una cosa cierta en la gran mayoría de las veces, un buen producto, un buen diseño perdura en el tiempo, aunque siempre hay excepciones.
En las viviendas teníamos más cambios, empezábamos a tener mueble de diseño en casi todas las casas, muebles de tubo con estanterías de cristal, abanicos gigantes en las paredes y nuevos usos para nuestros muebles. Empezaron a llegar módulos, sustituyendo a las librerías de toda la vida, eso trajo que cupiesen televisores mayores. Los sofás de gran tamaño y más cómodos también llegaban poco a poco.
Una de esas modas que han pasado son las hombreras, hombreras enormes, colores eléctricos que se mezclaban de maneras casi imposibles, acompañados de calzado inimitable. O llevabas un zapato mínimo o grandes tacones kilométricos, todo para destacar sobre los de alrededor. La ropa deportiva estaba dominada por esos chandals de fibra con colores luminosos, verdes, rosas, naranjas… todo mezclado.


Los pelos que llevábamos eran también muy poco sutiles, cardados enormes, tupés y gominas nos acompañaron por casi quince años. Aunque es cierto que en toda américa la moda de los cardados en las mujeres se mantuvo mucho más, especialmente en los USA nos trajeron peinados en las principales actrices que nos hacían replantearnos las leyes físicas más básicas.
Los coches que se veían en las carreteras también estaban muy acorde a estas modas. Empezábamos a recibir ayudas electrónicas, aunque hoy las consideraríamos simples indicadores o incluso estupideces. Pero mira que molaba ver el Seat Fura y sus leds del económetro… cómo subían las luces cuando acelerábamos, aunque no nos dijese los litros que consumíamos de más al acelerar. O esos Citroen que al arrancar se elevaban gracias a su suspensión hidráulica.
Que levante la mano el primero que se acordaba de muchas de estas cosas, de esos aparatos que teníamos, que hace unos años nos parecían básicos en las casas y que hoy se están convirtiendo en rareza … un teléfono fijo… ¿quién nos iba a decir que no tendríamos en las casas un teléfono fijo en casa? ¿Difícil verdad? Un teléfono, con internet, correo electrónico, etc, etc y en el bolsillo. Lo dicho, cómo hemos cambiado

Hoy toca caña, un poquito de heavy metal español que nos hizo… y hace, sentirnos vivos sea como sea nuestro momento vital. Hablar de heavy y en español a mí me suena a Barón Rojo, aunque hay decenas de bandas de calidad, sinceramente creo que ellos son el top dentro de este tipo de música.

Estos días he visto un artículo sobre la vuelta de focas monje a las costas españolas tras varias décadas sin ninguna. ¿Recordáis a Peluso, la foca monje que vivía en el archipiélago de las islas Chafarinas, cerca de Melilla? Se hizo bastante famoso debido a como se dio a conocer para el gran público de la península, su historia conmovió a media España.

Nuestro protagonista saltó a los medios de comunicación y movilizó a la comunidad ecologista de la época tras ser avistado atrapado en una goma que aprisionaba su cuerpo causándole graves heridas en la piel. La goma parecía ser un resto de pesca o posiblemente fuera la correa de ventilador de un pesquero. No sería el primer caso de «ghost fishing» que existía, pero sí fue muy famoso porque Peluso era la última foca monje que quedaba en aguas españolas. Esta foca vivía en las Islas Chafarinas, un pequeño archipiélago de soberanía española pegado a la costa norte de Marruecos, cerca de Melilla. Las focas monje finalmente desaparecieron de nuestras costas. (Texto extraído de la web del WWF).

El planeta plástico ya estaba haciendo de las suyas hace casi treinta años, los humanos seguimos sin aprender y nuestro egoísmo nos hace seguir mirando hacia otro lado.
Volviendo a Peluso, estuvo viviendo en las islas Chafarinas hasta que desapareció allá por el año 1993, hubo una hembra que se mantuvo por las islas, pero poco después también dejó de verse. Esperemos que ahora las focas monje vuelvan a nuestras colonizar nuestras costas, como ya hicieron en los siglos anteriores. Por toda la costa mediterránea hay escritos y fotos de estas, en mi provincia, tenemos varias cuevas “del lobo marino” donde habitaban estos singulares habitantes, el enclave más significativo era en la isla de Tabarca, en la “Cova del Llop Marí”.
Esperemos volvamos a ver a estos especímenes nadar en nuestras aguas.

Camiseta Peluso AQUÍ